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La derrota de occidente


También llamado, "Se van los americanos, se van por el barranquillo". El famoso historiador, demógrafo, sociólogo y politólogo francés, Emanuel Todd (hay un gabacho en Francia que lo hace todo) que otrora predijera la caída de la Unión Soviética en su libro La chute finale, desgrana cómo los 500 años largos de dominación occidental del orbe, aunque tira más para el lado anglo como buen francés acomplejado, están llegando a su fin. Y como hito simbólico lo marca una guerra de Ucrania que, al contrario que lo que los medios de comunicación han contado a la masa acrítica de este occidente decadente, enfrenta a Rusia, como proxy de China, con los Estados Unidos, por medio de su proxy: la OTAN, que a su vez usa de proxy a Ucrania. Lo que sea para evitar que caigan pepinos en Times Square. Es una lucha de pasado contra el futuro, de la supervivencia de lo caduco y decrépito que agoniza en el Oeste contra lo moderno que nace en el lejano Este, dejando de lado consideraciones morales de bondad o maldad, que no existen en el devenir de las naciones. 

El autor desgrana su particular teoría de por qué vamos a perder esta guerra, toda vez que escribo desde un país OTAN susceptible de ser "nukeado", centrándose más en consideraciones religiosas y sociales, principalmente los modelos familiares, su especialidad, que económicas. Todd vive a caballo entre el mundo que creíamos que existía, con sus supuestas reglas y los procesos lógicos que acarrean y la verdad descarnada de la existencia: la lección de que los más fuertes prevalecen y que las ideas no han pintado nada en la historia de la humanidad, solo el ánimo de lucro de unos pocos, el llamado "libre mercado". Los distintos capítulos describen la situación de los diversos contendientes en esta guerra final del orden mundial actual y cómo han llegado ahí. Una lectura muy interesante de la que no recuerdo más porque iba leyendo en el tren y no sabes lo que distrae alguien que no deja de abanicarse con un folleto de Indra. 

Como resumen, en mi humilde opinión, acierta en el diagnóstico pero yerra un poco en las causas. Para las soluciones ya es demasiado tarde. Solo nos queda permanecer sentados junto al río esperando a que el cadáver de los Estados Unidos pase flotando delante de nosotros, como hacen los chinos. Lo que estos no esperan es que, como en sus películas de acción, el cadáver abra de pronto los ojos, saque una navaja de la faltriquera y le abra el estómago de un tajo certero. Pero eso es otra historia que quizá nunca llegue a ser contada. Lo veremos antes de quince años.

Fundación e Infierno (Rojo 2 y 3)

 

Segunda y tercera entrega de la trilogía vampírica: Rojo, de Carlos Sisí, en la que destaco de nuevo que el autor, español, imite la narrativa americana con detalles innecesarios sobre los personajes, los lugares o los hechos, que en el mejor de los casos ayuda a desarrollar un trasfondo totalmente innecesario pues las miradas al pasado en un presente apocalíptico se sienten como puro relleno. Pero me da igual, estoy leyendo el libro, cada vez más en diagonal, porque me interesa la historia de cómo los chupasangre se hacen con el mundo, no porque sienta empatía por lo que está pasando Peter, de Ohio. 

Además, se nota que la "voz" de todos los personajes es la misma: la del autor. Para acabar con las cosas que me chirrían: el hecho de que determinadas cuestiones culturales se puedan dar en un pueblo de USA. Dudo mucho que un redneck de Sacramento haya visto en su vida a Shin Chan mover la pilila al grito de "Elefante".  

No podría dividir los acontecimientos que ocurren en un libro u otro pues me leí ambos en apenas cinco días ese es el motivo de no dedicarles entradas separadas. Engañados por Alexia, nuestros héroes provocan que otro vampiro despierte, el cabecilla, el boss, el vampiro one: Tauromakia. No es su verdadero nombre pero es que no lo recuerdo. Curiosamente el de la mujer sí, quizá porque está buena. He hecho el esfuerzo por vosotros de buscarlo en Google y se llama Alkibiades. Sabía que alguna K había por medio.

Encima lo sueltan en mitad del Canadá profundo, donde solo hay nieve y... más nieve. Y en toda la historia el tío no se mueve de ahí, vamos, que no se le conoce ni un viaje al escusado. Mínimo debe de ser de... bueno, estas cosas ya no se pueden decir. A lo largo de las páginas nos enteramos que quiere reconstruir Vampiro D´or, ciudad de vacaciones, donde montaban sus orgías antes de que los hombres de cromañón con sus lanzas "to guapas", los derrotaran para encerrarlos en sus prisiones eternas, sin cortarlos en pedazos ni nada, fíjate qué cosas. Para facilitar el trabajo, crea una capa de nubes espesa como el chocolate que tu madre sirve en los cumpleaños, que hace que los vampiros ya no se vean atados por los ciclos de día y noche. Ahora es siempre fiesta. Pero el alcance de la misma es pequeño. Solo cubre gran parte de Canadá y los USA, el resto del mundo continúa cayendo a la manera clásica. Se nos dan unas pinceladas de cómo los vampiros comienzan su asalto a Europa y cómo es la situación en Brasil, donde las mujeres son violadas sistemáticamente, al contrario que en los USA donde todos son santos varones. El caso es que los chinos y los rusos, aun sabiendo las capacidades de los vampiros y demás, se lanzan a la invasión de los despoblados Estados Unidos para repartirse las tierras. Pues muy bien. Tienes a los vampiros a unos kilómetros, en el caso de los rusos, y te llevas a gran parte del ejército al otro lado del mundo. Porque no se van por el lado de Alaska, que es invierno y hace mucho frío, se cogen el camino más largo, a ver si así se soluciona el problema solo. Pues no, ambos ejércitos son masacrados en minutos. Ya tenemos a las tres potencias nucleares fuera de combate. Si hubieran ido en taparrabos y lanzas... Es lo que pasa por ponerse pantalones y poner cemento para crear caminos, que te separas de la Pachamama y luego viene un vampiro y te hace cucutrás.

La novela podría tener 300 páginas menos y sería igual de interesante. No entiendo la necesidad de exponer una retahíla de datos accesorios que solo parece buscar la admiración del lector por la sapiencia o la buena investigación que ha hecho el que escribe. Algo que hacen desde Ken Follet hasta Petete, todo sea dicho.  

Para ser justo, es posible que este rechazo por el engorde de una historia sea motivado por las circunstancias en las que nos encontramos, con una capacidad de atención por los suelos y una sobre abundancia de productos culturales que consumir porque yo me leía de jovenes las novelas de Ken Follet sin descanso. Claro que no existía Pornhub. Sea como fuere, me niego a leer por completo un libro así. Si hubiera un vídeo de Youtube explicando la trilogía, lo vería, pero extrañamente no hay mucha información al respecto.  Quizá la historia no tuvo tanto éxito como suponía, y de ahí el final abrupto que le da a la misma. Los vampiros lanzan bombas nucleares para matar a todos los humanos menos a los que guardan ellos en su ciudad. Fin. ¿De que sirve lo del indio superhéroe de Sacramento? ¿De qué sirve lo del soldado y la cartera matavampiros de camino a la ciudad que construye Trankimazín? ¿Y el oso que los salvó de uno de los teniente vampiro? ¿De qué sirven las entrevistas que se hacen en el futuro hablando de los hechos que se narran en los libros? Que ya dan pistas directamente de que los restos de la humanidad están bajo tierra en un búnker. De hecho, en los primeros libros daba la sensación de que se había ganado la guerra. Parecía una copia de Guerra Mundial Z en ese sentido, no mucho porque las entrevistas eran escasas, pero daban información sobre, por ejemplo, el mencionado indio de Sacramento, que ¿cómo cojones puede conocer la gente del búnker en el otro extremo del país como se ve en el ultimo libro? Si lo último que sabemos de él es que se va de Sacramento y en el primer libro se decía que la presidenta lo había largado de allí cuando es él quien decide irse? ¿Para qué muestran la liberación del cuarto vampiro, al que encima suponían muerto sus compañeros, creando un misterio que nunca se resolverá? Muchas inconsistencias para una historia que te deja con el culo torcido pensando si todo fue una broma, una performance, si se cansó de escribir sobre lo mismo o no supo como avanzar más y decidió terminar todo de forma tajante, sin un mísero epílogo. Nunca lo sabremos. Si critico el final no es porque no me parezca correcto, es porque quería más. Si se piensa bien, al igual que los principios de Juego de Tronos, es una ficción realista en la que los buenos no ganan y los misterios no se resuelven. Como la vida misma. Por eso no sabemos quien es M. Rajoy o si Falconetti desconocía que todos a su alrededor eran unos presuntos ladrones. 

Al final, escribir un libro no es fácil, y tres mucho menos, y pese a lo que pueda criticar, más por entretenimiento que por otras cuestiones, he de decir que me ha hecho comprar los tres libros, teniéndome enganchado hasta el final. Y eso, tiene muchísimo mérito. 

Rojo

El vampiro romántico que surgió de la obra de Bram Stoker y que reforzó la versión cinematográfica de Coppola y productos como Entrevista con el vampiro y Crepúsculo, entre otros, despojó despojó a estos seres mitológicos de una crudeza exacerbada que trae de vuelta el madrileño Carlos Sisí en la primera parte de esta trilogía vampírica, un soplo de aire fresco entre tantos zombis, protagonistas también de otras de sus obras como "Los caminantes". Como quiera que aborrecí a los muertos vivientes con la serie de The walking dead, decidí darle una oportunidad a otro tipo de monstruos de pesadilla, como decía, bastante tratados en la cultura popular, pero desde otro punto de vista.  

Nos encontramos con un "best seller" con todas las de la ley, imitando el estilo americano de obras similares con sus pros y sus contras. A veces suenan un poco impostados tanto diálogos como las experiencias de los personajes. Tal vez porque me choca el hecho de que siendo un autor español, no ambientara la historia en nuestro país, lo cual tiene una razón de peso para que sea así.  

El ejército americano, como no podía ser menos, descubre en Irak mientras buscaba las armas de destrucción masiva de Saddam o petróleo, lo que encontraran antes, unas ruinas de Irak en las que yace una extraña estructura que deciden llevarse a una base militar de las costa este de los USA para estudiarla con tranquilidad sin que les molesten esos terroristas que quieren echarles de su casa. Lo que había dentro, te sorprenderá: Alexia, una vampira milenaria en pelotas, empresaria de la "aplicación azul". Pronto seduce a los soldados y se hace con el control de las instalaciones. Pero necesita tiempo para aprender todo lo posible sobre el nuevo mundo al que ha despertado puesto que cuando la encerraron los seres humanos iban con taparrabos o incluso estaban cubiertos de pelo. Cuando llega el momento suelta a los vampiros por el pueblo más cercano y se arma la marimorena. Vampiros por allí, vampiros por allá, vampiros por acuyá. Un ecléctico grupo de personajes, compañeros a la fuerza, compuesto por una policía, un niño de 70 años y Herman, de Los Simpsons intentan sobrevivir en una América que se tiñe de rojo (por la sangre, claro).

Los que hemos leído más libros que un robot sin conexión a Internet, ya sabemos que los americanos ganarán o devolverán el golpe, ya que la narración se interrumpe con fragmento de entrevistas a los supervivientes del futuro, muy al estilo Guerra Mundial Z.  

Algo que no me ha gustado es que se hayan incluido dos historias más o menos autoconclusivas de una ciudad cualquiera a poco menos de cien páginas para el final, aunque se presenten, o aparezcan,  personajes que saldrán en los próximos libros. O eso creo recordar porque hace tiempo que me leí el libro. 


Las 36 estratagemas chinas: Manual secreto del arte de la guerra


Hace más de 3000 años, mucho antes de que inventaran Tik Tok, los chinos ya eran aficionados a los virales. Claro que como en aquellos tiempos lo de mover el culo al son de los tambores solo se hacía en petit comité por la carencia técnica, lo que pusieron de moda fueron los libros de estrategia. No eras nadie si no habías escrito un libro con las claves para vencer a tus enemigos en batalla. El más famoso de todos ellos, al menos aquí en occidente, siempre fue "El arte de la guerra" del general Sun Tzu, pero existieron otros, como "El arte de la guerra II" de Sun Bin, primera secuela de un producto cultural de la historia. Con este los Sun se cansaron y dieron el relevo a otros.

Las 36 estratagemas chinas fue redescubierto en los años 60 del siglo XX. Se desconoce el origen exacto del mismo y no me queda claro en qué consistía la versión original. Este libro, tan actual que hace mención a la guerra de Ucrania de 2022/23, no está firmado por los editores: Ana Aranda y Daniel Tubau, pese a que se puede decir que dejando de lado las 36 frases que contienen dichas estrategias, el resto lo han escrito ellos, pues están complementadas con anécdotas o historias de la época de los Tres Reinos o anteriores, y ejemplos más contemporáneos en las que fueron aplicadas. 

El libro, publicado por la editorial Ariel, tiene 290 páginas y es muy ameno de leer. No solo ayuda al lector a aplicar las mencionadas estratagemas a su vida diaria sino que, además, descubre al neófito parte de la historia china. Si os hacíais un lío con los parentescos en Juego de Tronos, con los chinos os va a explotar la cabeza, aunque algún fan del Dynasty Warriors me diga que él conoce a Cao Cao como si lo hubiera parido. Tras leerlo, te queda la sensación de que los chinos eran como hermanos de una familia del Opus, peleándose solo entre ellos. Quizá esto lo provoque lo exótico de los nombres de los reinos que estuvieron cientos de años guerreando entre sí hasta la reunificación en un solo estado. Puede que a ellos les pase igual con los estados europeos pre-coloniales.

En definitiva, un libro que todo el mundo debería leer al menos para hacerse el interesante cuando invita a su pareja a un restaurante chino. Si usas la estrategia de "Solicitar permiso de paso para conquistar Guo", seguro que follas.

Puntuación: 4,5 kilómetros de la larga marcha de 5

Ready Player 2


He de admitir que Ready Player One me fascinó con todas las referencias a personajes de la cultura popular, la estructura de videojuego, el estilo directo y sin florituras de Kline... Me lo leí en dos tardes y quedé muy satisfecho. Cuando me enteré que Spielberg quería llevarla a la gran pantalla me dije que no sería posible ante la apabullante muestra de propiedades intelectuales que se desplegaba en sus páginas. Pero el caso es que le quedó un producto bastante resultón que no desmereció la obra de la que bebe. 

Sin embargo, cuando anunciaron que se estaba escribiendo su continuación, no pude evitar exclamar un escéptico y sonoro: ¿Cómo? Y es que el primer libro era autoconclusivo. Nada hacía presagiar que las vidas de sus personajes pudieran continuar en la senda de las letras, por mucho que pudiera haberse publicado juegos, series, comics o películas derivadas. Puede que esa desconfianza hacia un producto que a todas luces parecía estar siendo confeccionado en busca de un torrente de dinero fácil, hiciera que tardara más de un año en empezar a leer Ready Player Two desde que lo desCOMPRÉ. Por desgracia, no me equivocaba.

Esta continuación me la he leído también en tres tardes, pero he hecho algo de trampa porque ha habido pasajes que he leído en diagonal, sin causar perjuicio a la trama, ya que superaba mi nivel de tolerancia al sufrimiento. 

El libro está preñado de referencias a la cultura popular de los 80 - finales de los 90, tantas que da vergüenza ajena. Se notan metidas con calzador, a destiempo, innecesariamente. A menos que tomemos a los protagonistas como un atajo de psicópatas esquizofrénicos, lo cual no descarto que sea lo que propone el autor. Para empezar, parte de la presunción de que los niños de mediados del siglo XXI pudieran estar interesados en la cultura de finales del siglo anterior, cuando ahora en 2023 nadie de menos de 18 años cree que existiera vida inteligente antes del año 2000. Esta incongruencia no se notaba tanto en el libro anterior, quizá porque las referencias no eran tan oscuras como en su continuación. En el capítulo que tiene lugar en el Instituto Shermer, escenario de muchas películas de John Hughes, se pasa lista a una serie de actores y sus respectivos personajes que se hace cargante si no has visto todas las peliculas a las que hace referencia o simplemente tienes mala memoria para los nombres. La mayor parte de los cuales no sonarán de nada a nadie que no sea americano y mayor de 40 años. Es significativo del tono del libro el que vayan a una representación de "La chica de rosa". ¡La chica de rosa, tete! De entre los millones de películas clásicas, ¡la chica de rosa!

Además, se sube al carro Woke, porque hay que asegurarse unas ventas por si las moscas, con quejas contra el racismo de Tolkien porque todos los personajes del Señor de los Anillos son blancos. En este RPT no podría decir si el protagonista es negro, blanco o jamaicol y solo recordaba que Hache era mujer y negra lesbiana en las ocasiones en que el autor lo señalaba, como si fuera Copito de nieve en el Zoo de Barcelona. Tú también tienes derecho a existir, parecía que insinuaba a veces. 

Lo woke pasa tambien por la deconstrucción del mentor masculino blanco, ese James Holliday creador de Oasis, transformado en maniaco psicópata por culpa del amor que profesaba por la mujer de su amigo, a la que le escaneó la cabeza sin consentimiento para crearse una réplica virtual a la que convertir en esclava sexual. Algo que hoy día hacen muchos entrenando modelos de Stable Diffusion con las imágenes de sus compañeras de oficina. No le salió bien y de ahí el desencadenante de la historia, la cual se resume en otra búsqueda del tesoro. Este Ready Player Two es a Ready Player One lo que el Episodio VII de Star Wars fue al IV: una bazofia que tiene su cúlmen en la batalla contra los Prince, que no me quedó más remedio que obviar, ahorrándome un puñado de páginas. 

La historia acaba apresuradamente, con un giro que parece pensado más para ser representado en una serie de TV o una película. Imagino que no le quedaban referencias para un capítulo más. Una secuela totalmente innecesaria que, diría, cierra la puerta a este universo, o no. Desde luego, si saca Ready Player Three, espero que lo subtitule "Gimme your money, bitch!".

Puntuación: 2 bits de un byte

Nunca


Título premonitorio de lo que exclamarán los lectores de Ken Follet cuando terminen de leer una de las novelas más vergonzantes del autor, del que he de decir que fuí gran fan en su momento, cuando escribía sobre nazis y picapedreros.

Y es que en sus novelas sobre la segunda guerra mundial ya se le notaba ese afán por edulcorar las actuaciones de según que bandos o ciudadanos de determinados paises, un barniz maniqueo que sentaba bien a unas historias que necesitaban unos buenos muy buenos y unos malos terribles. Pero cuando se intenta hacer ficción de la actualidad, o política ficción si se prefiere, esto no tiene lugar.

En "Nunca", el autor británico habla del mundo que podría haber sido de no haber ocurrido el 11S, si nos hubiéramos creído las mentiras de la CNN sobre el sueño americano,  un mundo anacrónico en el que la ONU es algo más que un edificio repleto de burócratas sin oficio ni beneficio que no pinta nada en el panorama internacional, en el que las parejas recrean un teatrillo de la seducción antes de follar, en el que la gente sigue viendo la televisión, con héroes perfectos con nimios defectos que solo sirven para realzar su grandiosidad, en el que los USA son el faro de la democracia y sus servidores públicos se desviven por el bien común, no ya de sus conciudadanos, sino de la humanidad... Su desconocimiento de la geopolítica actual y de las dinámicas de poder es desconcertante en un autor de su talla y edad que se ha ganado la vida con thrillers. Vale que es un libro y hay que forzar las cosas para que se haga interesante pero aquí se pasa de la raya.

El voluminoso libro se puede dividir en dos partes de igual extensión. En una se desarrollan los acontecimientos que confluyen en un conflicto militar a gran escala contra China, y en la otra, sin ningún tipo de relación con esta trama, se regodea en la historia de una inmigrante ilegal de un oscuro país africano en su camino a la luminosa Europa.

Cuando iba al instituto, en cierta ocasión nos mandaron un trabajo sobre las armas para clase de Ética. Como fuera, el día antes de entregarlo no tenía nada. ¿Qué hice? Escribí lo que pude sobre el tema y las restantes páginas las completé usando otro trabajo que encontré en los cajones de mi escritorio. Suspendí, claro, pero al menos no le estafé 20 euros a nadie. Y es que me parece de una verguenza supina el haberte incluido la historia de la inmigrante, ojo, muy bien escrita y a ratos interesante, para espesar una historia que era la que motivó a descComprar el libro. Más le hubiera valido sacar un libro con menos páginas, aunque a saber si no tiene un contrato que le obligue a que sus obras no tengan menos de 700 hojas, pero más interesante. Hubo algunos capítulos de la inmigrante que me salté o que leí en zig zag porque no me interesaban.

Da la sensación de que Ken Follet tenía pensada una historia y en algún momento se quedó sin motivación, inspiración o tiempo y entregó lo que buenamente pudo. Pues muy bien. No volveré a tocar un libro suyo ni con un palo.

Tras años alejados de los bestsellers, decidí leer el libro por la temática que trataba, más teniendo en cuenta los tiempos que corren, además de para mejorar mi forma de escribir, pero me he dado cuenta de que no quiero escribir de forma tan industrial. Da la sensación de que sus libros son el producto final de una cadena de montaje a los que se le aplica una plantilla que sus lacayos puedan rellenar sin problemas y de esa forma publicar el mayor número posible de títulos. Y me da igual que no sea así, es la sensación que transmite. Su estilo, eso sí, es inconfundible, describiendo con minuciosidad cualquier término o sigla que pueda despistar al lector, aunque muchas veces da la sensación de que lo hace para que todos veamos lo que ha aprendido el autor en el proceso de investigación. Además, describe personajes secundarios que no interesan a nadie con datos que no influyen en la trama del estilo: " A Sandy le gustaban las croquetas poco hechas, como las que hacía su madre en su Lousiana natal cada noche en que ella recordaba la ausencia de su padre, ausente desde que se fue a buscar tabaco en el 84".

Puntuación: 2 nazis de 5 gritándote en el oído "Raus"

Volcado de memoria


Hay optimistas que dicen que la novela ha muerto. Los pesimistas sostienen que ya lo hizo largo tiempo atrás. De esto cabe debatir mucho, pero lo que sí que creo que tiene un gran consenso es que lo verdaderamente pasado de moda son los relatos. Los relatos son el equivalente escrito de los cortos de cine o los bocetos: herramientas que sirven para que los creadores se fogueen en el arte de su elección antes de pasar a obras de importancia respetable y riesgo económico equivalente a la misma.

Por ello, los cuadernos de los literatos en ciernes rebosaban de historias cortas, fragmentos de vidas fingidas o esbozos de ideas esperando germinar. Con el amanecer de las redes sociales, todos estos apuntes se lanzaron al viento digital con la esperanza de que una de estas semillas alcanzara un terreno fértil para el autor que le permitiera crecer, bien en forma de contrato editorial por parte de un ojeador, bien en forma de relación, en sus múltiples variedades, con un admirador/a entregado. Esto último solía ocurrir más que lo primero.

Y como muestra de este intento de visibilización ante las masas, surge Volcado de memoria, una recopilación / selección de los mejores relatos de la joven promesa de la literatura hispana: Daniel Rodríguez, o como se hace llamar en las redes: D2R. Una muestra de 134 relatos y 10 poesías de los más diversos géneros: desde la ciencia ficción al drama más lacrimógeno apiñadas en casi 500 páginas que no dejará indiferente a nadie.

Personalmente, me han gustado sus fan-fiction, flaqueando un poco en los relatos enviados a diversos concursos y que se nota que fueron escritos en contra de sus intereses y gustos personales. Es posible atisbar también una evolución en su escritura, aunque se hace difícil porque los relatos no están ordenados por fecha de edición, sino por fecha de aparición en el blog en el que solía subirlos.

Una lectura recomendada para aquellos minutos en que no tienes que hacer nada y tardas más en encender la consola o el móvil que coger un libro, ya que muchos de los relatos se leen en pocos minutos.

Le doy 4 seguidores en blogger de 5.

Las mejores anécdotas del Real Madrid



Este libro está escrito al alimón por dos presuntos periodistas deportivos que no conozco, no por falta de relumbrón en sus currículums sino porque a mí el deporte, ni el periodismo, me han llamado la atención demasiado más que cuando tuve que empollar la enciclopedia del fútbol durante el instituto para no quedar marginado. Lo peor es que no me sirvió de nada y tuve que compartir los recreos con un chaval que creía que se le aparecía El Fary por las noches (y eso que por aquel entonces continuaba con vida).

Podrá el lector interesado, encontrar innumerables historias y anécdotas sobre el club merengue, con el nexo común de que la mayoría de ellas carecen del más mínimo interés salvo que su número de socio de la entidad blanca esté por debajo del 300. Hay multitud de datos sobre el primitivo Madrid de los 20, cuyas alineaciones, totalmente descritas, quedan alejadas del seguidor moderno. Que yo hasta Quincoces llego, pero Monjardín a saber qué pie calzaba. Es por esto que es una obra dirigida más al aficionado recalcitrante que al lector casual que pase delante de la estantería y quiera conocer algo de carnaza sobre la "casa blanca".

Que nadie espere encontrar aquí detalles sobre las borracheras de los "Zidanes y Pavones", ni la tocatta di oeufs de Michel a Valderrama. Es un libro muy blanco que apenas habla del Madrid del siglo XXI, supongo que porque sus autores necesitaba continuar viviendo de juntar letras sobre el balompié en el momento en que fue escrito.

Pese a su extensión de casi 400 páginas, por su formato de historias cortas se hace ideal para echarle un vistazo antes de dormir, incluso puede ayudar a ello a los insomnes. Un año me lleva ayudando a llevar mejor el sueño. Ahora que lo he terminado no sé con qué voy a sustituirlo.

España: guerra zombi

Pasado ya el fervor por los muertos vivientes, con los índices de audiencia de The Walking Dead, el único producto que sobrevive en el mainstream, en el agujero más profundo, llegó a mis manos este "España: Guerra Zombi", escrito por Jaime Noguera.

El libro, que se lee en dos tardes de forma bastante amena, se encuentra entre la parodia del subgénero zombi, el formato de Guerra Mundial Z y el estilo revertiano con expresiones que solo se pueden encontrar en la literatura patria y poco en la calle, a menos que seas amigo de Javier Marías.

Creo que es de las pocas novelas que parte totalmente del mundo actual, con todo el bagaje cultural zombi previo. De hecho, se habla de películas como Zombieland y se hacen guiños más o menos descarados a las obras españolas que han tratado el tema de los muertos vivientes. Particularmente me hizo mucha gracia la presencia del abogado con el traje de neopreno en la ciudadela de Toledo.

La acción es rápida y siempre quieres ver qué nuevo desastre presencia el protagonista, algo que han olvidado series como The Walking Dead empeñadas en centrarse en las luchas por el poder de los humanos supervivientes, lo que puede verse en otra serie de cualquier temática.

Con todo, me quedé con una sensación agridulce, tanto por el confuso final, que me pareció muy brusco y más por cansancio del escritor que por agotamiento de la historia, como por esa indecisión en lo que quería ser el libro, pasando de la parodia a la acción clásica en un mismo párrafo, lo cual me causaba cierta confusión. Y no se nota solo dicha indecisión en el estilo, sino además en la trama, pues nunca me queda claro cómo ha quedado el mundo tras el apocalipsis zombi, ni siquiera si llegó a ser una apocalipsis como tal o en el resto del mundo, ni si este se recuperó, además de ser inexplicable cómo los humanos se pueden pasear como Pedro por su casa por la península pero el protagonista las pasa putas. En un momento dado se hace mención a que Steven Seagal ha escrito un libro sobre cómo librarse de los zombis. ¿Pero cuándo lo escribió? En un mundo sin Internet, ni cualquier otro medio de comunicación, ¿cómo llegó ese libro a España y, peor aún, a una ciudad asediada desde el inicio de la epidemia? Son hechos puntuales que fortalecen la idea de parodia, que se queda sosa cuando aparecen los párrafos de enfrentamiento con los "podridos".

Dejando de lado los cameos de los famosos de turno como Reverte o Rafa Mora, no aporta gran cosa a la literatura zombi, más allá de ser la primera novela en la que los españoles llevamos la delantera en Investigación + Desarrollo, siendo un científico hispano el que descubre la cura, y eso no es ningún spoiler porque lo pone en la sinopsis... creo. Bueno, total, si al final eso no es más que un inmenso Mcguffin...

La historia de Zoe

La historia de Zoe parece escrita por la hija adolescente de Scalzi, si esta fuera un señor que ronda los cuarenta con ideas sobre lo que significa ser adolescente adquiridas tras ver Sensación de Vivir. Narra lo acontecido en el último libro de la trilogía de las Fuerzas de Defensa Coloniales desde el punto de vista de uno de sus protagonistas, toda vez que la historia presentaba un deus ex machina que se prestaba a una explicación.

Como no podía ser menos, la protagonista, hija adoptiva de los protagonistas de los libros anteriores y cuyos nombres no recuerdo porque a ver quién se acuerda de todos los personajes que lee, sufre del típico romance adolescente, cuyas páginas me salté alegremente, sin ningún tipo de remordimiento. Tal parece que el público de esta novela no es el de la trilogía anterior y se podría haber solventado la explicación... Y hasta aquí llegan las notas que tomé en el momento en que leía este libro. No recuerdo absolutamente nada de la trama, ni de los personajes... nada. Solo que había una guerra entre humanos y una raza de alienígenas y que iban ganando estos últimos pero al final no, por la mencionada actuación fuera de plano de Zoe. Así que, para que no se haga muy corta esta reseña, me gustaría hablar del "timing" de lectura de los libros de una saga. Esta historia de Zoe requiere de un tiempo medido para poder disfrutar de él, si no fuera tan innecesario, pues si lo lees justo tras terminar el que le precede, los hechos te resultaran repetitivos y terminarás por abandonarlo, pero si dejas pasar mucho tiempo no recordarás nada del universo de las FDC. En mi opinión, eso lo convierte en la continuación más vergonzosa para conseguir dinero desde el Nuevo Testamento.

¿Por qué no incluyó Scalzi la trama de Zoe en el libro anterior, creando una situación sorpresiva más típica de los seriales de TV que de la literatura de ciencia ficción? ¿Tenía firmado un contrato por cuatro libros y no sabía de qué escribir en el cuarto? No descarto esta teoría. ¿Es simplemente una boutade? A saber, el caso es que, como he dicho, me salté decenas de páginas de morralla, aunque creo recordar que había algún giro de guión que daba algo de emoción al asunto. Por descontado el rollete de Zoe la espichaba, pero algún otro más había.

Por lo visto la saga de la "Vieja guardia" continuó con dos títulos más, espero que con algo más de interés que este.

A Mario le gusta Sandra


Primera, y puede que última, incursión del malagueño Daniel Rodríguez en el mundo de la literatura juvenil, aunque el resultado, es más que decente, en mi opinión. El mundo de Heaven es un videojuego similar a MMORPGs como World of Warcraft, que en el momento en que se escribió la novela, gozaban de un éxito inmejorable. En sus praderas virtuales, se reune un grupo de amigos para pasárselo bien y capear las dificultades que plantea la adolescencia mientras acaban con unos cuantos monstruos y comercian con los objetos que saquean.

Uno de estos problemas tiene carácter sentimental, pues Mario, un joven que empieza a descubrir el amor, no sabe cómo llamar la atención de Sandra, la chica más popular del instituto. La historia tiene dos vertientes, una más juvenil y cómica que se desarrolla en el mundo real y tiene como protagonista los patéticos intentos de Mario por ligarse a su amada, y otra más aventurera en la que el grupo de amigos, deberá superar el desafío que el juego les plantea.

Me ha parecido una novela entretenida, algo corta y directa, apenas 140 páginas que se leen del tirón, con clara inspiración en las películas juveniles de los 80 y que pretendía ir a rebufo de la moda de los juegos de rol multijugador, hoy de capa caída, por lo cual se podría decir que la historia ha perdido algo de vigencia.

El autor comenta que la escribió en apenas tres días para poder presentarla a un concurso literario de novelas juveniles que, por motivos obvios, no ganó. Esta premura se nota, quedando la sensación de que podría haber resultado una novela más redonda de haberle dedicado algo más de tiempo. En cualquier caso, recomendable para cualquier aficionado a los videojuegos que quiera distraerse un rato.

Le doy 4 orcos de Gundamar de 5.

A diario


Primera incursión en el mundo de la novela del autor novel Daniel Rodríguez, con un drama artificialmente lacrimógeno escrito, según él, en apenas unos días para un concurso. Se nota, he de decir, en las estructuras gramaticales cogidas con pinzas y los retruécanos argumentales que nos muestran la vida de tres personas cuyos caminos se cruzan en un determinado día, alterando sus destinos con desigual resultado.

Poco más que decir de este título de apenas 100 páginas que quedará más como curiosidad de la evolución literaria del autor que como muestra de un genio precoz.

Le doy dos lágrimas de cocodrilo de cinco.


Ciudad Zombie


¿Qué ocurre cuando quieres escribir una de esas trilogías tan de moda pero con tu idea solo puedes rellenar un puñado de páginas? Este Ciudad Zombie. Que "zombie" vuelven a escribirlo mal. En español es sin la "e" al final.

Segundo libro de la trilogía que se inició con "Septiembre Zombie" y que terminará con "Zona Zombie", que no me voy a leer porque no lo tengo descargado y las otras dos entregas me han parecido un coñazo. ¿Que por qué las he leído entonces? Porque, y he aquí su gran virtud y de lo que debería tomar nota David Moody, el autor, se leen muy bien en una tarde en que no te apetece usar más de media neurona. Buscando información sobre cómo acaba la historia me he topado con dos informaciones perturbadoras. La primera es que son seis libros y no tres, lo que me refuerza mi idea de no seguir con esta saga. La segunda y más sorprendente ¡es que van a hacer una película! Yo no entiendo nada. El libro es muy deficiente y no tiene nada de chicha. Es el perrito caliente de la literatura zombie. A ver, visto el trailer la película es cutre pero oye, es una película.

En esta segunda entrega, se incluyen nuevos protagonistas, supervivientes de la enfermedad que ha acabado con gran parte de la población y ha hecho que los muertos se levanten de sus tumbas, se aporta la idea de que alguien conocía la existencia del virus o de lo que iba a pasar y poco más. La historia está ambientada DESDE EL PRINCIPIO de la plaga mortal. En esta ocasión los supervivientes se atrincheran en la universidad. La novedad es la aparición de una compañía del ejército, que minutos antes de que el mundo terminara se escondió en un búnker cerca de la ciudad because lo sabremos en el sexto libro.

Una patrulla sale a investigar qué ha pasado en el mundo. Uno de los soldados queda aislado durante el reconocimiento y por casualidades de la vida es inmune a la enfermedad y no solo eso, sino que consigue llegar a la universidad donde están los demás. La situación allí es tensa pues no les quedan demasiados recursos, tarde o temprano tendrán que salir y los muertos vivientes están cada vez más rabiosos, como fans de Selena Gómez esperando que comience un concierto que nunca se llevará a cabo. 

Mientras tanto, introducen pequeñas escenas de los protagonistas de la novela anterior, en lo que lo más destacable es que el tío se hace una paja estando la chavala al lado. En serio, eso pasa.

A ver, que me quedan 50 páginas para terminar, pero esto es todo lo que ha ocurrido en 210 páginas. Como ejemplo de serie de TV podría pasar, pero como novela es inadmisible que el escritor dedique hojas y hojas a describir acciones irrelevantes o fácilmente resumibles, incluidas simplemente para rellenar. La escena en la que van a escapar de los juzgados con los vehículos es particularmente tediosa. En fin, voy a terminar y dar fin a la reseña.

Ya estoy aquí. En lo que me quedaba cogen unas furgos y van al búnker, dirigidos por el soldado. Por el camino se encuentran al pajero y su musa. El libro finaliza con el grupo entrando en la instalación militar. Fin. Como decía, no os acerquéis a él aunque seáis muy fan de José Velez.

Existe el tópico de que todas las novelas de zombis son lo mismo, que está todo inventado. Lo primero es, casi, cierto. Lo segundo no. Todavía no he visto en ninguna obra de temática zombi tratar el tema de la supervivencia. Y no me refiero a los métodos para cubrir las necesidades vitales, sino la razón para hacerlo. ¿Para qué sobrevivir? ¿Para qué seguir adelante pasando miedo, durmiendo mal, desconfiando, sufriendo? ¿Qué clase de proyecto puede haber? En esta trilogía, nace un bebé pero al poco muere por la enfermedad. Repoblar la Tierra parece imposible. ¿Para qué siguen luchando? ¿Por un minuto más de vida aunque sea corriendo por ellas? Algo bueno de este libro es la pareja de personajes que en lugar de correr hacia el búnker, se van al bar a cogerse la cogorza de sus vidas. Terminan muriendo pero al menos eso que se llevan, y podemos entender sus motivaciones, las de los supervivientes no. En fin, tendré que ser yo el que escriba esa novela.

Septiembre zombie


Septiembre zombie, que por cierto está mal escrito, es la prueba de que hubo una época en que las editoriales publicaban cualquier cosa que tuviera como protagonistas a los muertos vivientes por antonomasia. No es que sea una mala novela, si hubiera sido publicada en 1940 hubiera disfrutado de un éxito imperecedero como novela seminal del género, pero no es el caso. Creo que salió en 2010, no he investigado demasiado, teniendo en cuenta que no tiene página en Wikipedia.

Como he dicho, no es que merezca alimentar las llamas de la hoguera de la literatura basura (en sentido literal) Se hace entretenida, es fácil de leer, es sencilla... pero no aporta absolutamente nada más allá de un optimismo antropológico propio de mediados del siglo pasado. De hecho, si me dicen que la novela está ambientada en esa época, me lo creería e incluso ganaría enteros. Con todo, he de desdecirme en este mismo párrafo para señalar que sí que se puede encontrar algo nuevo que no suele aparecer en este tipo de novelas postapocalípticas: los protagonistas se preguntan por qué seguir viviendo. Lo hacen de forma superficial y la respuesta queda eclipsada por el protagonismo de la acción, en forma de asedio zombi al chalé en el que se han refugiado, pero planteada queda.

Por casualidad, buscando porno, he dado con algo más de información sobre el autor, David Moody. Nació en 1970, así que descartamos que su obra forme parte de la ciencia ficción de los 60. Lo más curioso es que fundó un sello editorial y ¡se publicó sus novelas! Eso lo explica todo... aunque para que lo hayan traducido al español algo más debe de haber.

En resumidas cuentas, si eres muy muy muy muy muy muy fan del fenómeno zombi y quieres leer todo lo que se ha escrito sobre el tema, porque lo de tener una vida social y unos gustos heterogéneos no va contigo, te recomiendo que la leas. Si por el contrario eres de esos inadaptados que piensan que Negan es su padre, cosa que podría ser, mejor ponte de nuevo la temporada 2 de The Walking Dead, que ahora en las tardes de verano seguro que la disfrutas un montón.

Metro 2035


Glukhovsky toma una historia fantástica ambientada en el metro de un Moscú postapocalíptico y la convierte en un tratado sobre la naturaleza humana con muchos enfrentamientos armados, pago indispensable si su deseo es el de ver versionada la obra en un futuro videojuego, toda vez que este 2035 auna las tramas de los distintos libros "oficiales" de Metro con los videojuegos, siendo casi una continuación directa de Last Light.

El cambio del mensaje está presente en toda la novela y el mismo autor lo remarca más de una vez cuando pone en boca del protagonista la cuestión de dónde se encuentran las bestias que en el primer libro de la saga amenazaban los pasos de quienes se adentraran en el exterior de la capital rusa.

No hay presencia de misterios, se puede mirar al Kremlin tranquilamente, ni de bestias de pesadilla, ni de leyendas, más allá de la del propio Artyom, convertido en un héroe tras haber exterminado a los Negros.

Y me detengo unos instantes en el relato para pensar en voz alta. ¿Es posible que todas las bestias aladas, los monstruos cuadrúpedos, los tentaculares y demás no fueran más que creaciones psicológicas de los Negros? ¿Con qué fin? Una casualidad, la de que la desaparición de los Negros se produjera al mismo tiempo que la de los monstruos, que no se puede tomar a la ligera.

Decía que Artyom es reconocido como el salvador de la red de metro por sus camaradas de la NKVDh, su estación natal, pero él no está a gusto. Algo le obsesiona. Cuando subió a la Torre Ostankino logró escuchar por unos instantes una transmisión proveniente de algún lugar fuera de Moscú. Y cada día sube al rascacielos más alto para intentar contactar con algún superviviente. Cree que debe de haber alguien que redima el pecado de haber acabado con aquellos que podrían haber salvado la raza humana. Cambia pues una obsesión, haber acabado con toda una nueva especie, por otra, encontrar vida fuera del metro y salir de allí a un mundo exterior que se recupera de las heridas infligidas por la guerra nuclear.

Metro 2035 es la búsqueda de Artyom por una esperanza. Entre medias, irá formando parte de guerras, misiones especiales, intrigas, conspiraciones e irá conociendo a personajes aparecidos en Metro 2034, a la vez que hace referencias a los hechos acaecidos en el Metro-2 en el videojuego Last Light, en una historia repleta de desesperanza, pérdida y pesimismo en el ser humano.

Una de las cosas que me sorprendieron de este libro, fueron las menciones a los smartphones y a Lady Gaga, por poner unos ejemplos. Parecía que con estas anclas que se asientan en nuestro presente, el autor quisiera hacernos reflexionar sobre la sociedad actual, y es que este libro sirve para expresar la corrupción en España, el auge de Le Pen en Francia, la victoria de Trump y la pasividad con la que los occidentales contemplan la destrucción de su cultura, de su legado.

En anteriores Metro, especialmente Metro 2033, el viaje entre estaciones era una aventura que podía engullirte en la oscuridad o el estómago de una criatura jamás vista. Las estaciones mismas eran oasis donde poder reponerse de los horrores vividos. En esta ocasión, sin embargo, ir de un sitio a otro se queda en un mero trámite, siendo las estaciones el lugar donde transcurre toda la acción. Como decía, se le despojó al mundo de todo su misticismo y su fantasía, difícil de trasladar a un juego de acción en primera persona en el que lo que prima son los tiroteos y las explosiones. Quizá sea mejor que la saga quede en manos de otros escritores que no carguen con el peso de la necesidad o el deseo de poder ver sus obras plasmadas en otro medio que no sea un libro.

Para terminar, nos encontramos con un final abierto, como en los westerns, con el héroe moribundo alejándose del escenario de sus aventuras, pero esta vez no camina hacia el sol poniente sino que le da la espalda, dando a entender que las aventuras de Artyom continuarían, aunque el autor ya ha dicho que no volverá a escribir una historia sobre Metro.  Los juegos, eso sí, continuarán saliendo al mercado.

San Petersburgo



He de reconocer que me equivoque con este libro escrito por Schimun Wrotschek. Comienza como un fan fic propio de un seguidor de los juegos ambientados en el mundo postapocaliptico de Metro 2033. Es la sensación que produce el que el argumento contenga menos elementos fantásticos que otros libros de la saga y esté más apegada en principio a la cotidianeidad de la guerra entre las estaciones del metro de San Petersburgo, de donde sale el nombre de la novela. Y es por ello por lo que muchos seguidores de la saga lo detesten.

A lo largo de mi vida me he encontrado con 3 tipos de libros: los infumables que cuesta la vida leerlos y terminas abandonando más temprano que tarde, los que disfrutas como un vaso de agua fría en verano y casi se leen solos, y otros cuya forma de narrar se sale de los esquemas que tienes predefinidos y que sigues leyendo contra viento y marea en pos de desentrañar el misterio de su escritura. Este es uno de estos últimos.

San Petersburgo cuenta la historia de un Stalker de una estación fronteriza del metro de dicha ciudad rusa, que se ve envuelto en una conspiración para llevar la guerra al metro contra los "vegetarianos", de los que más tarde se dirá que no son humanos. Uno de los que los detractores del libro llamarán defectos, es que en gran parte de la obra no se siente la tensión sobrenatural propia de los Metro. Es la mundana guerra, tan común en nuestro día a día como en un futuro desolado por las bombas atómicas, la que centra la atención y moldea a los personajes, aunque esto se enmienda en el último tramo de la historia, estando siempre presentes los detalles, aquí y allá que nos devuelven al peculiar mundo que creó Dmitry Glukhovsky.

De lo que no está falto el argumento es de personajes memorables que dejan huella, como el voluble Uberfuhrer, un nazi al que se le termina cogiendo cariño o el marino Kresnin que con solo un par de paginas que esbozan su pasado consigue que su muerte te conmueva. Es de la mano de estos por lo que se tratan temas como la autoconservación de la naturaleza, la posibilidad de la existencia de un dios que echó a andar el universo, sobre cómo la ideología es mutable, sobre el sentido de la vida, al tiempo que nos descubrirá la existencia del legendario Metro 2, un paraíso donde debería estar el infierno, desde el que los ricos del pasado controlan a los desharrapados del futuro, que se arraciman en las mugrientas estaciones por encima de ellos, y a los que vigilan con asco y recelo, aunque solo serán pinceladas que de seguro han sido tratadas en otras obras, pues el universo de Metro 2033 está compuesto de decenas de novelas, de las cuales solo una ínfima fracción ha sido traducida al español.

No recuerdo nada de "Hacia la luz" o Metro 2034, más allá del personaje de Homero, que me pareció muy interesante, sin embargo, tengo la sensación de que pasará mucho tiempo antes de que pueda olvidar esta historia. No se trata solo de un libro de aventuras. Va más allá. Solo por eso, no puedo dejar de recomendaros este libro.

Guerra



En un estilo directo, descriptivo, sin florituras, Sebastian Junger narra la rutina de un pelotón de soldados en el valle de Korengal, el lugar con más acción de todo Afganistán por ser un enclave estratégico para entrar o salir de Pakistán, durante las tres ocasiones en que tuvo oportunidad de compartir lecho con ellos, acompañado del fotógrafo Tim Hetherington, que aprovecharía todo el material grabado para editar el documental "Restrepo". Si bien este se limitaba a mostrarnos las tareas de estos soldados, varias acciones que llevaron a cabo y cómo es la vida allí, el libro va más allá e intenta mostrarnos lo que significa la guerra para los hombres. No solo la de Afganistán, sino cualquier guerra.

Habla de la ausencia de miedo durante un tiroteo, de la obsesión posterior a haber sido rozado por una bala que podría haberte matado, del sentimiento de unión entre camaradas, de por qué luchan, aparte de dar pinceladas personales de algunos de ellos. Al contrario que en el documental, aquí los soldados exponen, aunque muy brevemente, que la guerra debería ser contra Pakistán, que alberga y, en cierto modo, protege, a los talibanes y les ofrece un lugar seguro tras el que descansar. Es un punto de vista político que no se puede ver en la producción para la televisión, quizá para no motivar al pueblo americano a exigir acciones contra un supuesto aliado del gobierno.

También trata de forma algo más detallada, aunque sin explayarse, las secuelas psicológicas que deja el servicio en una zona de guerra. Vuelven trastornados, como cualquier que haya visto Nacido el 4 de julio o Forrest Gump sabrá ya. Sin desmerecer la tensión continua que tienen que soportar, el hecho de que puedan morir mientras están durmiendo o haciendo ejercicio, no puedo dejar de pensar en los soldados que vivían en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, sometidas a bombardeo de artillería diario y con la certeza de que muy probablemente en cuanto pusieran un pie fuera de ellas morirían bajo el fuego de ametralladora.

Ese temor a una muerte inesperada que no se pueda esquivar, aunque todas las muertes en combate lo son desde que se inventaron las armas de pólvora, también lo sufren los soldados en Afganistán al patrullar por carreteras donde puede haber explosivos que estallen a su paso, pero la protección es mayor e imagino que la sensación de seguridad, también.

En la WWI, se llevaba a cabo una rotación constante de las unidades de forma que no pasaran mas de 2 semanas seguidas en las trincheras pasando a la segunda linea y a retaguardia periodos similares de tiempo, de esa forma evitaba que enloquecieran por la presión constante. No evitó, lógicamente, que los trastornos psicologicos se contaran por millones. La guerra fue muy cruel. Ello me lleva a pensar por qué se fuerza a períodos tan largos de servicio, 18 meses para los soldados de Restrepo, que veían en el grupo un salvavidas psicológico, creando un vínculo entre ellos que durará mientras vivan.

Los americanos dejaron el valle del Korengal en 2010, y sus 50 soldados muertos allí, lo hicieron, como en practicamente cualquier guerra, por nada. 

Los cañones de agosto


Resulta que antiguamente estaba de moda pegarle un tiro a reyes y príncipes, o tirarle una bomba, o darle un navajazo cual vulgar ladrón del Barrio Chino de Barcelona. Era algo que se veía con cierta normalidad y a nadie preocupaba, pues si algo hacían las testas coronadas en aquellos tiempos, era follar como conejos y si uno se caía de la línea sucesoria siempre había otro para sustituirle. Y si no se podía confiar en la mano temblorosa de un anarquista adolescente, ya se encargaban ellos mismos de hacer el trabajo sucio, que París bien vale un envenenamiento con Alcanfor.

Por ello, cuando en Sarajevo fue tiroteado el archiduque Franz Ferdinand, que tiene nombre en español pero a mí me mola más este por el grupo de música, por un comedor de hot dogs, en las cancillerías europeas nadie se revolvió incómodo en su silla de estuco. Pero claro, con lo que no contaban los diplomáticos es con el aburrimiento.

Pues al final resulta que estaban los países europeos asqueados de dominar el planeta y dijeron: pues vamos a darnos de hostias para matar el rato. ¿Qué puede salir mal? Y la gente corriente, que estaba hasta los huevos de arar la tierra y de la siega, la vendimia y esas actividades de campo, pues se alegraron de que hubiera un cambio en su rutina diaria. A lo mejor incluso podían ganar gloria y honor y follarse al fin a la hija del panadero. Y así, con la excusa de que habían matado a un tío en un recóndito rincón de Europa que nadie sabía colocar en el mapa, se lanzaron las masas obreras a la guerra con regocijo. Aunque hay que decir que en esta ocasión también la intelectualidad se remangó los pantalones y se metió en las trincheras. Si hasta el hombre que escribió El señor de los anillos andaba por allí pegando sus tiros.

Los cañones de agosto trata de lo que ocurrió ese primer mes de lucha feroz entre las potencias continentales. Obvio, pues de lo contrario se llamaría Los cañones de septiembre o Los cañones del cuarto trimestre.

El conflicto podría haber durado dos meses pero ocurrió lo mismo que cuando sales de marcha con dinero, que se te va de las manos y terminas destruyendo la civilización occidental hasta tal punto que, cien años después, seguimos sufriendo sus consecuencias. Que no se diga que los europeos no hacemos todo a lo grande. 

Está escrito por una mujer y no aparece la palabra "heteropatriarcado" por ningún lado, por lo que se demuestra que es posible la existencia de este tipo de textos. Y mira que en esta ocasión sí que se le puede echar la culpa de todo lo que ocurrió, pues los gobiernos implicados, mientras decían que no querían la guerra, a espaldas del otro movilizaban a todo lo que pudiera disparar o transportar armas, sin tener en cuenta que un No es siempre un No. Pero claro, les dio igual porque, total, los que se iban a morir iban a ser otros. Así declaro yo también la guerra mundial.

Al final de la contienda, pues qué os voy a contar. Europa comenzó su descenso hasta el actual estercolero corrupto, sin valores y con el mismo peso en el mundo que los chinos. ¡Los chinos! que hace treinta años tenían que comer colibríes porque no había pollos para todos. Y todo por el asesinato de Franz. Para que luego digan que un solo hombre no puede cambiar el curso de la historia.

Puntuación: 5 / 5 si te gusta la historia. Si eres más de romances moñas, pues un 1. 

 
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